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TE LLAMO MAMA (Canción sobre el aborto) - Felipe Gómez

HOMBRES PREFIEREN MÁS LA COMIDA QUE EL SEXO


El saber popular indica que “los hombres tienen la idea fija”, que sólo piensan en sexo. Que prefieren una maratón sexual a un banquete apoteósico. ¿Es cierto?. Un estudio norteamericano reveló que prefieren comer más que amar.

 

Según el estudio de la Universidad de Ohio, por más macho y semental que sea el hombre, su preocupación mayor no es qué llevarse a la cama sino qué llevarse a la boca.

 

Y es que la mente masculina, explicó el documento, tiene más patente una hamburguesa completa que un revolcón porque existen más mecanismos de activación para pensar en comida, como la visión y el olfato, que disparadores para pensar en sexo.

 

No obstante la conclusión del estudio, se registraron importantes diferencias entre unos pocos individuos censados. Por ejemplo, mientras que un estudiante anotó un solo pensamiento sexual en un día, otro marcó 388 en 24 horas. El promedio masculino de pensamientos relacionados con el sexo es de 18 al día, y el femenino, de 10.

 

Terri Fisher, la psicóloga a cargo del proyecto, explicó que “existen muchos mitos alrededor del sexo y la gran mayoría no tiene relación con la realidad”. Que los hombres sólo tienen sexo en la cabeza es uno de ellos, y esta investigación se encargó de desmentirlo.

¿SEXO CON ROBOTS?


Practicar sexo con una mujer fatal electrónica o un robot semental superdotado a mediados de este siglo, y mantener con ellos una conversación poscoital, no es una idea tan descabellada como pudiera parecer, visto el imparable desarrollo de la inteligencia artificial. Así lo cree David Levy, autor de "Sexo con los Robots: la evolución de las relaciones Humanos-Robots".

¡Imagínenselo: sexo a voluntad, las 24 horas, los siete días!" de la semana, exclama.

Todo el mundo no comparte esta visión de un futuro en el que los humanoides serían fuente de placer tórrido en la cama, y tras el acto sexual quien lo deseara podría recibir, como plus, conversaciones pre programadas.

Muchos piensan, no obstante, que ello es factible, habida cuenta de los progresos realizados en la reproducción de los músculos y los movimientos de los humanos, o en inteligencia artificial, concretamente en la imitación de emociones y de aspectos de la personalidad.

En noviembre pasado, los investigadores de la Universidad de Waseda, en Japón, presentaron un robot que sabe cocinar y utilizar sus suaves manos bañadas en silicona para interactuar con los humanos.

Según él, el robot sexual Gigolo Joe, encarnado por Jude Law en el cine y habilitado para ofrecer conversación y ayuda emocional, además de placer sexual, bien podría convertirse en algo real en menos de cuarenta años.

Otros expertos son escépticos. "No creo que vayamos a tener robots parecidos a los humanos en ese lapso de tiempo", estima Frédéric Kaplan, investigador en la Escuela Politécnica Federal de Lausana, en Suiza.

Kaplan, programador del cerebro del entrañable perro de Sony "Aibo", se pregunta si de verdad queremos robots a nuestra imagen y semejanza.

"Las interacciones entre máquinas y humanos serán interesantes en sí mismas, no en calidad de +simulaciones+ de relaciones humanas", dice.

David Levy, por el contrario, está convencido de que existe una demanda en este terreno.

Una compañía japonesa, Axis, ya fabricó lo que podría ser considerado como los primeros robots sexuales.

Se llaman Honeydolls y son muñecas de resina y silicona de tamaño real equipada en cada seno con sensores conectados a un sonido. Si el usuario pellizca sus pezones, Cindy emitirá gritos de placer y susurrará palabras acarameladas a su oído.

Las mujeres también se dejarán tentar por los robots sexuales, estima David Levy, quien hace hincapié en el aumento de las ventas de vibro masajes en el mundo entero y el fin de los tabúes.

Lo que para Levy representa a una vida sexual desenfrenada sin sentimientos de culpabilidad y libre del contagio de enfermedades constituye para otros una pesadilla desesperante.

"Me parece descabellado pensar que seres humanos se vayan a enamorar de robots", afirma la sexóloga estadounidense Yvonne K. Fulbright, aunque reconoce que los robots sexuales tienen cabida en el mercado.

"Hay un verdadero problema con los robots sexuales: las personas se sentirán fracasadas si es su única solución", adelanta.

HONEYDOLLS: LA PRIMERA MUÑECA ROBOT SEXUAL PARA CUMPLIR FANTASÍAS


Una compañía japonesa ya fabricó lo que podría ser considerado una máquina sexual. Son muñecas de resina y silicona con sensores conectados en las zonas erógenas y que emiten sonidos. Crece la polémica.

 

El imparable desarrollo de la inteligencia artificial hace que ya no sea descabellado pensar en la posibilidad de mantener una relación sexual con un robot. "¡Imagínenselo: sexo a voluntad, las 24 horas, los siete días!" de la semana, exclama David Levy, autor de “Sexo con los Robots: la evolución de las relaciones Humanos-Robots”, donde expresa la factibilidad de esta fantasía habida cuenta de los progresos realizados en la reproducción de los músculos y los movimientos de los humanos.

 

Además, la imitación de emociones y de aspectos de la personalidad humana son otras cuestiones en la que se avanzó y que podrían ser aplicadas a lo que sería una verdadera máquina sexual, que además serviría para compartir conversaciones luego del acto.

 

En noviembre pasado, los investigadores de la Universidad de Waseda, en Japón, presentaron un robot que sabe cocinar y utilizar sus suaves manos bañadas en silicona para interactuar con los humanos.

 

Una compañía japonesa, Axis, ya fabricó lo que podría ser considerado como los primeros robots sexuales.

 

Se llaman Honeydolls y son muñecas de resina y silicona de tamaño real equipada en cada seno con sensores conectados a un sonido. Si el usuario pellizca sus pezones, Cindy emitirá gritos de placer y susurrará palabras acarameladas a su oído.

 

Las mujeres también se dejarán tentar por los robots sexuales, estima David Levy, quien hace hincapié en el aumento de las ventas de vibromasajes en el mundo entero y el fin de los tabúes.

 

Lo que para Levy representa una vida sexual desenfrenada sin sentimientos de culpabilidad y libre del contagio de enfermedades constituye para otros una pesadilla desesperante.

CUESTIÓN DE TIEMPO - UN EXPERTO PREDICE SEXO CON «AMOR» ENTRE HUMANOS Y ROBOTS PARA 2050


Amar a un robot con aspecto de humano, hecho a la medida y con una personalidad y carácter programables parece cosa de ciencia ficción. Sin embargo, como toda tecnología, puede ser cuestión de tiempo.

OTR/PRESS Dentro de unas décadas, el ser humano podría tener amantes robóticos, con los que no sólo se acostaría sino que podría llegar a desarrollar algo parecido al amor, según los expertos que acudieron al 'Primer Congreso sobre relaciones entre humanos y robots' celebrado en Holanda el pasado fin de semana.


El experto en inteligencia artificial David Levy, uno de los expositores con más renombre de este atípico congreso, aseguró que tener sexo con un robot e incluso algo tan disparatado como enamorarse de él, podría ser factible dentro de cuarenta años. Levy, promotor desde hace años de este tipo de relaciones futurísticas, cree que estas relaciones serán posibles gracias a la tendencia a construir robots cada vez más humanizados.

Sin tener complejo de utópicos o de futuristas, David Levy y otros expertos en inteligencia artificial de Austria, Canadá, Irlanda, Holanda, Reino Unido, Singapur y EE.UU. participaron un congreso único y sin precedentes organizado por la Universidad de la ciudad holandesa de Maastricht, según información recogida por Otr/press del periódico local 'De Limburger'.

Durante las conferencias y mesas redondas, algunas con títulos tan disparatados como 'Yo robot, tú Jane', los participantes del congreso han escuchado teorías como las de Levy, quien se atrevió cual Nostradamus a dar lugar y fecha de la posibilidad de una unión legal entre robots y humanos. "Mi predicción es que alrededor del 2050, el estado de Massachusetts será el primero en legalizar los matrimonios con robots", dijo David Levy días antes de presentar su tesis doctoral.

MARIDO Y ROBOT: Para llegar a estas afirmaciones, Levy tuvo que empapelarse a fondo y basar sus teorías del futuro de la robótica y la inteligencia artificial en otras ciencias como la estadística, la psicología, la sexología o la sociología. En 'Sexo y amor con robots', título de su último libro, Levy predice que los robots se volverán más humanos en la apariencia, funciones y personalidad que mucha gente se enamorará de ellos, tendrá sexo con ellos y hasta se casará con ellos.

Pero frente a estas afirmaciones, a Levy le han salido detractores, como el roboticista Ronald Arkin del Instituto de Tecnología de Georgia, quien en octubre del año pasado no daba crédito a las declaraciones del investigador holandés. "Si tú me preguntas si los humanos querrán casarse con un robot, mi respuesta sería probablemente no. Pero habrá gente para todo. Hay personas que ahora mismo se casarían con algún juguete sexual", decía Arkin en 2007 al portal 'Livescience.com'.

DEJAME NACER.... MAMA